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Vivimos hiperconectados, pero a la vez somos muy vulnerables a la desinformación. A menudo es difícil distinguir contenidos veraces de los que no lo son, también en depresión. ¡No todo lo que se comparte en redes sociales o grupos de WhatsApp es válido! Aquí encontrarás algunas pistas para detectar fake news, falsos mitos o bulos sobre depresión. ¿Preparado?

Si tienes depresión, o conoces a alguien que padezca esta enfermedad, es posible que hayas recurrido a internet para informarte. La información es fundamental, como también lo es confiar solo en aquella veraz, contrastada y basada en la evidencia científica, algo que no es tan sencillo como parece.

Si alguna vez has visto o recibido mensajes como estos, que afirman que la depresión:

  • “solo afecta a los débiles”
  • “es para toda la vida”
  • “es lo mismo que estar triste”
  • “no es una enfermedad”
  • “desaparece sola”
  • “se hereda”

¡Activa el pensamiento crítico, duda y no contribuyas a su difusión! Son tan solo falsos mitos que todavía pesan sobre esta enfermedad, sin fundamento alguno.

¿Cómo diferenciar bulos en depresión?

La desinformación es un riesgo, pero cuando afecta a la salud puede ser especialmente peligrosa. Aquí tienes 7 consejos para luchar contra los bulos sobre la depresión, extraídos del Informe “Mitos y bulos sobre la depresión: efectos, ejemplos y consejos para combatirlos”, elaborado por Maldita.es para Lundbeck.

  1. Analiza bien la fuente. ¿Quién lo publica?

Si el contenido no tiene autoría, desconfía, y si la tiene, investiga un poco más sobre ella, para saber de quién se trata. Puedes utilizar un buscador y comprobar si ha publicado más artículos y estudios sobre ese tema. Asegúrate de que habla de su especialidad y ten cuidado con los falsos expertos, perfiles que abundan cada vez más.

  1. Si el lenguaje es demasiado sensacionalista o emotivo, sospecha

Los contenidos médico-científicos son objetivos y se basan en estudios rigurosos, no apelan a la emoción. Si has leído algo que te haya causado angustia, indignación o miedo, sospecha. La desinformación funciona porque apela a los sentimientos, y el enfado y el miedo son sus favoritos. Antes de creértelo identifica si el vocabulario y/o los argumentos apelan a las emociones y las utilizan para llamarnos a la acción, ya que normalmente piden que compartamos y reenviemos el contenido.

  1. Activa tu pensamiento crítico, cuidado con los sesgos y falacias

Pregúntate si la noticia, post o mensaje que estás leyendo confirma exactamente tus pensamientos sobre ese tema. Si es así, ¡cuidado! Muchos bulos se aprovechan de nuestros sesgos para decirnos lo que ya pensamos (esto se llama sesgo de confirmación). Otros solo seleccionan los datos que confirman una posición e ignoran las pruebas que la contradicen (esto se llama la falacia de cherry picking).

También puedes encontrar contenidos que correlacionan dos fenómenos que ocurren juntos y afirman, falsamente, que uno provoca el otro, estableciendo una causalidad que no es real.

Con la práctica, serás capaz de activar el pensamiento crítico e identificar argumentaciones deshonestas o mensajes que parecen válidos, pero no lo son.

  1. Si procede de un estudio científico, averigua más sobre él

¿Estás leyendo un estudio científico? Comprueba si la publicación es rigurosa, clara, precisa y verificable, y recuerda que un solo estudio nunca es suficiente para demostrar algo. Además, hay muchos tipos de publicaciones científicas, cada una tiene un propósito determinado y hace una aportación concreta al conocimiento científico. Por ejemplo, si lo que estás leyendo es un estudio in vitro ten en cuenta que ese es solamente el punto de partida para futuros experimentos, que pueden terminar dando como resultado una nueva terapia, o no.

  1. ¿Parece ciencia y no lo es? ¡Cuidado!

La pseudociencia existe. En redes sociales es frecuente encontrarse con contenidos que se presentan como ciencia, pero no lo son. Desconfía si hablan de testimonios en lugar de evidencias y datos, si usan un vocabulario poco concreto o información desactualizada (la ciencia avanza, la pseudociencia no). La ciencia apela a la razón, se basa en datos, experimentos y razonamientos estadísticos, mientras que la pseudociencia utiliza emociones y explicaciones dudosas, cuando las hay.

  1. Ojo con los mitos y falsas creencias

Hay muchos mitos sobre la depresión que no tienen base científica. ¿Has escuchado que sólo se padece depresión cuando ocurre algo malo? ¿Que estar deprimido es lo mismo que estar muy triste? ¿Que la depresión es un signo de debilidad o un defecto de carácter? ¿O que si tienes depresión estarás enfermo durante toda tu vida? Son falsas creencias sobre esta enfermedad. Si quieres saber más sobre la depresión, busca fuentes fiables y, ante la duda, recuerda: no compartas contenidos sospechosos.

Que algo lo piense mucha gente o se haya dicho “toda la vida” no lo convierte en verdad.

  1. ¿No estás seguro/a? No compartas

¿Has recibido un mensaje sobre un nuevo tratamiento para la depresión? Si no estás seguro de si es verdad, no lo compartas. Nada es tan urgente como para no poder dedicar unos minutos a comprobarlo. Si el contenido no tiene enlaces donde puedas leer más, desconfía. Saca la lupa e investiga de dónde procede (¿está basado en hechos y datos concretos?). Utiliza un buscador para comprobar la fecha de la información y verificar si está publicada por otras fuentes, ya que si es relevante otros medios se habrán hecho eco.

Según un reciente estudio, más del 30 % de la población podría haber compartido un bulo sin saber que es falso. Evitar su propagación también es tu responsabilidad. Es la de todos. Si no estás seguro sobre su veracidad, ¡no lo compartas! En rethinkdepression apostamos por el rigor y la ciencia, junto a la colaboración de profesionales de salud mental. ¡Síguenos!

Referencias

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